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viernes, 6 de noviembre de 2015

PUERTA DE ENTRADA

Reproducimos a continuación, por su interés pastoral y formativo, un extracto del artículo del Director Nacional de OMP, Obras Misionales Pontificias,  D. Anastasio Gil publicado en la revista Misioneros Tercer Milenio:
"La Jornada Mundial de las Misiones, es un punto de inflexión en el compromiso misionero de la Iglesia, el DOMUND no tiene fecha de caducidad.
Un profesor de religión de un instituto de Sevilla consideraba que el guión de formación preparado para la Jornada Mundial de las Misiones era como el pórtico para iniciar el curso. Lo decía en el contexto de la exposición EL DOMUND AL DESCUBIERTO, recientemente celebrada en Sevilla, para significar que la actividad misionera de la Iglesia era la mejor puerta de entrada para introducir a los alumnos en el misterio de la misión de la Iglesia.
En efecto, sería un error presentar el Domund como una jornada más dentro del calendario litúrgico. Si así fuera, la responsabilidad misionera y evangelizadora de los discípulos del Señor quedaría reducida a una simple actividad, más o menos atractiva. Es verdad que el mes de Octubre, y más concretamente, el Domingo Mundial de las Misiones, es un punto de inflexión en el compromiso misionero de la Iglesia, pero este no tiene fecha de caducidad. Se prolonga durante todo el año, durante todos los años, durante toda la vida. Así los dispuso Jesús al enviar a la Iglesia hasta los confines de la tierra, sin limitación de personas, lugares y tiempo.
El primer responsable de este impulso misionero  es el Papa, a quien ayuda en esta misión la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. A ella le corresponde ordenar, dirigir y acompañar la actividad misionera de la Iglesia en el mundo, y lo hace a través de las Obras Misionales Pontificias presentes en las Iglesias locales. En este entramado evangelizador aparecen en primera linea -aunque ellos renuncien a cualquier protagonismo- los misioneros y misioneras, quienes, al anunciar el Evangelio donde este no es conocido, hacen posible el nacimiento de las Iglesias locales en formación, las llamadas Iglesias jóvenes. Ellos son los testigos privilegiados de la misericordia divina, que, en la Iglesia "en salida", saben adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos e ir a los cruces de los caminos para mostrarles a Dios.
Por eso el Domund tiene una permanente actualidad y su mensaje no está constreñido por condicionamientos de tiempo y espacio".