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jueves, 12 de noviembre de 2015

SIN DOMUND... ¡¡¡ NO HAY LUZ!!!

Capenda es una pequeña población del norte de Angola en la que la mayor parte de las casas se alinean al lado de la carretera que la atraviesa. Si esta carretera, apenas asfaltada, se sigue hacia el norte se llega a Dundo, donde reside el obispo de una diócesis del tamaño de Andalucía. De hecho, se tardan 10 horas en llegar hasta Dundo, que prácticamente está en la frontera con el Congo.
En Capenda no hay luz, así que, cuando oscurece, la vida de sus habitantes, como la de los animales del lugar, se adapta a la noche. Por eso, el padre Mateus José ha solicitado a la Obra de la Propagaciónde la Fe, nuestro DOMUND, una ayuda para comprar un generador eléctrico. Son 3.500 dólares. Tristemente, un capital para Capenda. Tristemente, porque es una zona rica en oro y diamantes. Un diamante – no de los más grandes - de los muchísimos que se extraen en la región habría bastado para comprar el generador. Pero, como en tantas otras zonas de África las riquezas no siempre llegan a los que están más cerca.
Este territorio del norte de Angola fue uno de los más afectados por la guerra civil que sufrió Angola durante decenios, y, aunque la paz se firmó en el 2002, todavía hoy son palpables las consecuencias de los años de conflicto. Incluso en Dundo, la “capital” de la diócesis, el DOMUND también ha tenido que ayudar para comprar otro generador. La corriente falla continuamente en la ciudad y, en la casa de la diócesis, donde se forma a los catequistas, no es raro quedarse a oscuras. Son las consecuencias de casi medio siglo de guerra e inestabilidad. Para pagar esta guerra salieron grandes cantidades de diamantes al extranjero. Aquí la riqueza no se convirtió en escuelas, ni carreteras, ni hospitales, sino en balas y minas antipersona, de las que hay miles enterradas.
La Iglesia de la misión de Capenda se construyó en 1970, y desde ella se atiende a los 600 fieles de la localidad y a los más de 3.000 esparcidos en las cercanías. En enero de 2014 se constituía en parroquia dedicada a Nuestra Señora de la Salette. Todo un homenaje a los misioneros de la Salette que vinieron de Suiza hace ya casi 100 años. Gracias a su esfuerzo y el de tantos misioneros, la Iglesia de Angola mira con esperanza el futuro.
Fuente: OMPRES.